Un silencio cargado de memoria se extendió este sábado en el Cementerio Municipal de Chillán y en la zona céntrica, en recuerdo de las víctimas del terremoto de 1939, el más mortífero en la historia de Chile. A 87 años de aquel acontecimiento, la ciudad volvió a reunirse para reafirmar su identidad y proyectar un mensaje de unidad hacia el futuro.
Las actividades, organizadas por la Unidad de Patrimonio (UPA) de la Municipalidad, convocaron a autoridades, concejales, miembros del Comité Plan Bicentenario y vecinos en el sector donde descansan quienes perdieron la vida en el sismo.
“Este año acompañamos la ofrenda con el descubrimiento de una placa en la Fosa Común, que indica el sitio donde reposan las víctimas del terremoto. Además, cerramos la jornada con música de chelo y viola, y en la noche, a la hora exacta del sismo, iluminamos la catedral y proyectamos frases en la cruz”, señaló Karin Cárdenas, encargada de la UPA Chillán.
La conmemoración se extendió hasta la noche. A las 23.32 horas, el sonido del carillón de la iglesia catedral y las campanas de la Iglesia San Francisco marcaron el instante exacto del terremoto, transformando la ciudad en un espacio de evocación colectiva.
“Este acto es un gesto de respeto profundo, que enlaza el pasado con el presente y proyecta un mensaje de unidad hacia el futuro”, expresó el alcalde protocolar, concejal Rodrigo Ramírez. Con sus palabras, la ceremonia reafirmó que la memoria de 1939 no se limita a un recuerdo, sino que se convierte en compromiso permanente con la vida y la resiliencia de la comunidad.